::   REFLEXIONES   ::

YO PREFIERO A CHANGOLEÓN

Esta semana recibí una sorpresa por correo: la carta de un político que pregona tener ideas nuevas para gobernar. Nada tengo contra él, pero al verlo en portadas de revistas, ataviado con tan buen tacuche, al volante de carrazos y con una bola de seguidores que le sirven de escolta, edecanes, tapete y hasta celulares humanos... sinceramente no veo nada nuevo en sus métodos sino al contrario, me parecen de lo más trillado.

En tono cordial, hablándome de tú, me envió un documento aparentemente firmado por su propia mano, en donde me decía que conocía mis intenciones y ganas de lograr cambios de fondo en mi ciudad y que él también compartía muchas de mis inquietudes y preocupaciones; me habló como fuéramos amigos de la prepa, como si alguna vez me hubiera dado raite o me hubiese prestado para la mensualidad de mi casa.

Lo primero que pensé fue si de su bolsa salió el dinero para la estampilla postal o si fue su partido quien con mi propio dinero se la patrocinó. Tuve la intención de contestar su carta a través del correo que venia en la misma, pero si él me envió una carta de machote en donde sólo sobrepuso mi nombre y firmó, entonces yo haría lo mismo, contestarle de montón a él y a todos los que quieran mi amistad y correteen mi voto. Esta es mi respuesta:

Estimado Don Político, si en verdad quieres que crea todo lo que dices, “que piensas y sientes” como el pueblo, te voy a dar entonces un consejo: ¡primero vive como el pueblo! Intenta al menos seis meses vivir con mil pesos por semana. Usa taxis, burra, calafia o maneja un carro chocolate que esos mil pesos no te permitan importar y enfréntate sin charola a policías que te lo van a querer quitar todos los días si no les das pa sus sodas. Viste con ropa de segunda, renuncia a tu radio y celular por contrato, pues con ese presupuesto ni para recargas de 30 pesos tendrás. Come a diario lo que come el pueblo, tacos, tortas y comida chatarra que sólo es azúcar y grasa. Si quieres hacer ejercicio, no tendrás gym, así que vete a correr al parque entre basura, arbustos secos, perros callejeros y jeringas del picadero de la noche anterior. Deja tu seguro médico y si te duele el cuajo, atiéndete en el Hospital General, pues como desempleado ni el IMSS te recibirá. Has una lista de los trabajos que has tenido fuera de la política y lejos de la empresa de papá; has otra de tus estudios y arma un currículo, para que busques chamba y créeme que tú al menos tendrás la ventaja de una carrera universitaria, cosa que no todos en el pueblo pueden presumir. Y a ver cuándo te llaman para darte un trabajito de escritorio o de atención a clientes, pues supongo sólo tienes experiencia para mandar y no para obedecer, lo cual debería ser el primer requisito de todo aquel que aspira a trabajar por la sociedad: obedecer a sus electores. Ahora vete a rentar casa por allá donde da la vuelta el viento y la delincuencia tiene su imperio. Olvídate de alarmas, rejas de seguridad, cámaras de vigilancia en casa y así espera a que tus hijos lleguen a pie desde la escuela de gobierno entre calles de malandros y tiradores de droga. Y hablando de tus hijos, llévalos al cine sólo al dos por uno cuando te pidan un iPod para su cumple, lánzate a la casa de empeño para agarrar una en el remate. Vaya, si tú o cualquier político nuevo o viejo, quiere otra vez mi voto, tendrán que demostrarme que viven, sienten y sufren como lo hace el pueblo, pues esa sí sería “una nueva forma de hacer política”. Si alguno de ustedes logra sobrevivir bajo estas circunstancias un semestre, pensarán dos veces al subir los impuestos y les juro que tendrán mi amistad, reconocimiento y respeto. Pero si quieres mi voto saliendo en primera plana con el gobernador y dándote vida de patrón, créeme que prefiero tirar mi voto dándoselo a Changoleón.

jousinpalafox@hotmail.com

Jousin Palafox Silva, graduado de la Licenciatura en Derecho de la UABC, escritor y conductor de radio en Tijuana.

 

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