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VISITA FUGAZ

Fueron tres o cuatro minutos, difícilmente habrán llegado a cinco... apareciste al caer el sol cuando ya pintaba obscura la noche y una vez más al verte, deslumbrado por tu clara mirada me volví a quedar mudo, sin una palabra. Antes de que terminara de entender que estabas allí a unos cuantos centímetros de mi, dijiste “me despido” y le extendiste los brazos a tu siempre querido amigo...

Te abracé con fuerza, con ahogada ternura y tristeza disfrazada de sonrisa. Besé tu limpia mejilla y al oído te repetía sin énfasis suplicante, para que no reconocieras mi melancolía, que te quedaras un minuto más apretada entre mis brazos y mi pecho, entre mi corazón y mi deseo siempre insatisfecho.

Te tomé una vez más entre mis brazos como el niño que se aferra de la falda de su madre al ser abandonado tras las rejas en su primer día de escuela… pero tú te ibas, tenías prisa o al menos fingías tenerla... quizá por miedo a sentir entre mis brazos lo que con los labios no me atrevo a decir. No se si eres el deseo de lo que nunca he podido tener o el rencor de lo que pudo ser mió y no supe merecer.

Al fin te fuiste y mi mirada se fue contigo... sin luz se quedo la tarde. A obscuras me quedé por dentro. "Te quiero mucho" dije en silencio y los minutos que difícilmente habrán llegado a cinco se murieron en aquel recinto.

(2006)

Jousín Palafox Silva

Poesía Inculta

 

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