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MUERE PRONTO POR FAVOR

Muchas personas dicen “prefiero vivir 40 años sin privaciones que 100 con restricciones”. Y con este argumento reviven el adagio romano que se pregonaba en viejos tiempos “come y bebe ahora que mañana moriremos”.

No soy quien para criticar esta forma de existir, de hecho comprendo perfectamente que mucha gente lo haga así. Si sus aspiraciones son tan pequeñas y sus metas tan poco elevadas, quizá 40 años incluso sea tiempo sobrado para conquistarlas... pues conquistar la triste fortuna de un ser humano cuyo legado, nombre y huella se pierde en el olvido, se consigue al primer minuto de haber nacido. Basta con inhalar una bocanada de aire, exhalarlo en forma de llanto y expirar después de haber sido a luz dado.

Nacer, crecer, reproducirse y morir en 20 o menos años se puede exitosamente conseguir. Si esto es tu satisfacción plena, come todo lo que quieras, llena pronto de grasa tus arterias, fuma hasta que te asfixies, emborráchate y graciosamente vomita en la meza, ten el sexo desenfrenado que desees y vive feliz haciendo todo cuanto quieres. Si tus sueños son enanos, ¿para que vivir pues tantos años?... Sin embargo, si tus metas son gigantes, tus deseos exorbitantes y tus sueños a muchos les parecen imposibles de alcanzar, quinientos años no te serían suficientes para poderlos materializar.

Sólo viviendo con disciplina y privándote de excesos podrás alcanzar la cima en la que duermen tus anhelos. Si tu ambición es vivir el hoy y el ahora, sin esperar el mañana y su gloria, vive el placer efímero de los excesos y muere al menos con la bendita tranquilidad que al irte de este mundo no le harás falta a la humanidad. Te convertirás con seguridad en uno más de los millones de lápidas que en los cementerios se erigen después de algunos años como bloques grises de concreto sin nombre ni epitafio, sin ramos ni dolientes, rodeadas de vez en cuando por melancólicas flores silvestres. Es cierto que sólo se vive el hoy, que el mañana no nos pertenece, pero también es cierto que a lo largo de una vida el añorado mañana se convierte en muchos extraordinarios presentes. Tan sencillo como decir que el hoy en el que vives es el mañana en el que ayer soñaste o el lamentable amanecer del tiempo que ayer desperdiciaste.

Si tienes grandes metas por conquistar, monumentales sueños por cumplir, entonces tu principal proyecto de vida debe ser: VIVIR.

Si hoy nadie eres y no te preocupa seguirlo siendo, te sería un desperdicio tener en el mundo una larga estadía, podríamos decir que sin morir ya te has podrido en vida; pero si aún nada eres, mas ambicionas convertirte en un ser extraordinario, vive con sanas restricciones y cotidiana disciplina, para que sea Dios y no tu estupidez quien el final de tu vida decida.

Jousín Palafox Silva

Poesía Inculta

 

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