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MERECIENDO EL PARAISO

¿Por qué es necesario en la vida sufrir... por qué sin dolor no se puede vivir... por qué la libertad destructiva del hombre parece ser superior a la voluntad de su creador? ¿Por qué llorar, por qué sufrir y por qué hasta al final de la vida con dolor se debe morir?

Reclamamos a Dios el que una buena persona sufra por culpa de un delincuente o que alguien encuentre la muerte siendo absolutamente inocente. ¿Por qué permite tanta injusticia? -con enfado nos preguntamos. ¡¿Qué motivo de amor tuvo nuestro Señor para hacernos sentir dolor?!

Parece que sólo con “Fe” se puede decir que: el motivo del dolor es el poder hacerte acreedor a una vida superior...

Para que valores el candor espléndido de una rosa, sus hirientes espinas acaricia primero con tu piel desnuda. Para que valores la frescura del agua, bajo el sol inclemente deberás por horas caminar y así hasta la más tímida gota como al oro apreciarás. Para que ames al aire, en un cuerpo de agua te deberás sumergir y cuando no soportes un segundo más, con ansia a la superficie saldrás. Entonces tomaras la bocanada de aire más deliciosa que jamás hayas inhalado. Sentirás al oxigeno por tus venas circular y descubrirás la dicha invaluable del cotidiano privilegio de respirar.

Únicamente al cielo te llevará el beso de aquella persona por la que más hayas esperado y por la cual tus sentimientos más nobles hayas celosamente reservado. Pues sólo llegando así hasta ese instante excepcional, al tocar sus labios dejaras de ser un simple mortal.

Si no fuera por la fealdad, no seriamos capaces de reconocer la belleza. Si no existieran momentos de agonía, la felicidad no existiría. Gracias a los malos ratos existen los momentos gratos.

Compréndelo en vida, compréndelo hoy y acepta con resignación el plan divino de la salvación; el mismo que nuestro Cristo sufrió en lo más profundo de su carne por su libertad y decisión. Agradece al Señor la dicha de sufrir, que tarde o temprano con creces te ha de retribuir. Y cuando sientas que entre llanto y sombras tu vida se acaba, recuerda que: ¡Sólo con dolor podemos merecer el paraíso que Dios nos quiere ofrecer!

Jousín Palafox Silva

Poesía Inculta

 

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