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HIELO TIBIO

Hielo y fuego. Quizá tú, fluido sin calor; quizá yo ceniza.

Eres roca de agua que no se disuelve con caricias. Pero eres trozo de hielo esculpido por Dios, que resplandece con brillos de diamante. Y yo te amo como el hidrógeno al oxígeno, que se unen para ser líquido, que se convierten en agua, que se convierten en ti. Te amo con el ardor del fuego, te amo con la fuerza del sol, pero tu no te derrites, de ti no emerge calor. Tú amas a distancia, con reflejos, en silencio y sin besos.

Hay entre tú y yo una gran distancia de lugar, de tiempo y esencia. Hay entre tú y yo un gran abismo, que a veces sólo puedo surcar con una mirada, mas cada parpadeo tuyo de ti me separa... creo que comienzo a amar como tú amas: a distancia.

Tú eres hielo, sí, sí eres hielo. Pero eres hielo tibio, eres hielo que me da calor, hielo que alimenta mi fuego eterno. Eres estrella tras una vitrina; el vitral de un sol encendido, tallado en fríos trozos de cristal. Pero yo te amo y ni tu frió ni mi calor lo podrán cambiar... creo que comienzo a amar como tú amas: a distancia, con reflejos.

Vaya que somos diferentes, ¡no cabe duda!... pero quizá por eso mismo te adoro, te amo y te necesito a mi lado. Porque es tanto mi calor que de no ser por tu frió, yo mismo me calcinaría. Y tal vez tú me necesites más de lo que imaginas, pues aunque no sepas que me amas, de no ser por mi calor te convertirías en piedra, “aunque a ti no te preocupe esa tragedia”. Quizá se extinga primero mi fuego antes de que se derrita tu hielo, por eso... creo que comienzo a amar como tu amas: a distancia, con reflejos, en silencio.

Sabes que te amo aunque no lo diga, y aceptas que te llame “mi niña”. Y es que eres tú, sólo tú, mi muñeca hermosa, mi niña preciosa de ojos azules, de ojos de agua, de ojos de cálido hielo. Ojos en los que me veo a mí mismo, en los que se reflejan mis sueños, mis angustias, mis dolores, mis virtudes y temores. Agudos y azules cristales fríos que me traspasan el corazón y el alma; espejos ante los que no puedo fingir ni mentir sobre lo que amo y lo que soy. Y es que “te amo”y esa es la única verdad, somos polos apuestos y a lo mejor por eso me atraes. Tu hielo, yo fuego; yo antídoto, tu veneno. Por eso... creo que comienzo a amar como tú amas: a distancia, con reflejos, en silencio y sin besos.

Pero para amarte habré de hacer lo sobrehumano. Tendré que ser como tú. Habré de extinguir mi fuego, apagarme en agua, convertirme en hielo. Y cuando sea yo parte de ti, cuando sea parte de tus entrañas, desde allá adentro habré de derretir tu hielo, convertirte en agua, evaporarte en fuego. Y si he de hacer por ti lo imposible, lo sobrehumano, es por una sola razón: ¡¡¡Porque te amo!!!

Jousín Palafox Silva

Poesía Inculta

 

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