No soy maestro en filosofía y letras (mi licenciatura es en Derecho), pero como locutor me he apasionado por promover entre el auditorio el correcto uso de nuestro idioma y es por eso que para que no hagas cortocircuito al hablar he preparado una breve investigación acerca de las palabras y frases en las que más comúnmente nos equivocamos al hablar. Este listado crece semana a semana. ¡Espero te sea de utilidad!

Antes de iniciar con esta sección quisiera mencionar que tanto “corto circuito” como “cortocircuito” son formas correctas de esta expresión.

¿Se dice dolorido o adolorido? Aun cuando algunos defiendan que se dice “dolorido” por el hecho de que esta palabra se deriva del verbo doler y no del verbo “adoler”, que no existe por cierto, ambas palabras son aceptadas como sinónimos. Así pues las dos son correctas.

¿Licua como si tuviera acento la “i” o licúa? Este es un verbo que diptonga en su segunda sílaba y la regla advierte que para evitar confusiones todos los verbos que terminan en “guar” y “cuar” deben conjugarse usando como modelo de conjugación el verbo “averiguar”. Por lo tanto si se dice “averigua”, debe decirse: licua, adecua, evacua y no licúa, adecúa, evacúa puesto que no decimos “averigúa”, ¿cierto?

“Si no compra no mallugue” -dicen las marchantas... pero lo correcto es decir magulle, pues el verbo en infinitivo es magullar y no “mallugar”.

Verbo desaforar. ¿El congreso desafuera o desafora a los servidores públicos que lo merecen, según determina la constitución? Los medios de comunicación me traían loco pues no terminaban de ponerse de acuerdo, ya que unos comunicadores decían desafuera o otros desafora en la época de oro del Peje. Por lo tanto me puse a investigar al respecto y gracia a un querido amigo, el Maestro Casanova, descubrí que según la Real Academia Española de la Lengua se dice “desafora”. No obstante el libro de Maria Moliner (toda una autoridad en el uso correcto de nuestro idioma), sostiene que este verbo debe seguir el modelo del verbo “contar” y si decimos que “el congreso cuenta”, entonces se debería decir “el congreso desafuera”. En vista de esta contradicción envié un correo a la RAE y solicité se me explicara dicha discordancia. Al cabo de un par de días uno de los representantes de la citada academia me envió el siguiente correo el 25 de abril de 2006:

Estimado señor Palafox Silva:

Nos es grato comunicarle que la conjugación del verbo 'desaforar', que aparece con el modelo 'contar' en el Diccionario pan hispánico de dudas de la RAE, se ajustará en la próxima edición del DRAE (Diccionario de la Real Academia Española), al modelo citado.

Atentamente:

Servicio de consultas del DRAE

Instituto de Lexicografía

Real Academia Española

C. Academia, 28014 Madrid, España

Por lo tanto para la edición impresa del diccionario de la RAE 2007, se hará la corrección de este verbo, especificando que se dice desafuera y no desafora. (¡Gracias al Maestro Fco. Casanova y a la investigadora María Moliner).

¡Allí esta la diferencia! Aunque muchos catedráticos que presumen títulos enfatizan la palabra diferencia. Ejemplo: “Un buen ciudadano se diferencía de uno malo porque el primero cumple con las leyes de manera voluntaria y el segundo mediante la coercitividad de éstas”. Lo correcto es decir “se diferencia” y no “se diferencía” (pronunciándola con acento en la `i').

Neurosis en el hombre e histeria en la mujer. Médicamente hablando dentro de la neurosis se concentra la división de histeria. Sin embargo coloquialmente y adoleciendo de conocimientos médicos, decimos que cuando alguien pierde la cordura esta neurótico o histérico. A mi me explicaron que siendo la palabra histeria una derivación del griego hyaterá que significa “matriz”, lo más correcto o prudente seria llamar histéricas a las mujeres y neuróticos a los hombres... pero esa es sólo una opinión. Por mi parte me parece inteligente el razonamiento y yo así lo hago pero lo dejo a tu arbitrio.

¡Mas sin embargo! Que demonios les pasa... disculpen que no tenga cordura para tolerar esta naqueteada, si así se le puede llamar. Lo más triste es que en todos los medios de comunicación y aulas universitarias, personas que presumen de mucha propiedad utilizan esta frase como término dominguero y rimbombante. ¡Que pena en verdad! Los términos “mas”, “pero”, “no obstante” y “sin embargo”, significan lo mismo por lo tanto pueden usarse de manera indiferente pero nunca combinados. Es tan absurdo como decir “negro oscuro”. Y si combinan el mas con el sin embargo, por qué entonces no dicen “mas pero” o “no obstante sin embargo” o mejor aún para que se escuche más sofisticado “pero no obstante mas sin embargo” todo junto para de una vez lucirse.

¿Cuántas narices tenemos? Es incorrecto decir “narices” cuando sólo hablamos de nuestra nariz. Ejemplo: “!Se burló en mis narices!”. Únicamente tenemos una nariz. Los orificios de ésta se llaman narinas. Por lo tanto podríamos decir que “fulano de tal se burló frente a mis narinas pero no frente a mis narices”.

Y el doctor te mandó a hacerte una “endoscopía”. Todos los médicos incurren en este error, incluso cuando los he corregido amablemente, me han insistido que se dice endoscopía con acento en la `i'. Pero la verdad es que no es cierto. La palabra endoscopia (en donde la sílaba tónica es la sílaba `co') que es la forma correcta de pronunciarla, tiene una raíz semejante a la palabra “endoscopio”. Es curioso que ningún médico diga “endoscopío” con acento en la `i', pero si digan de manera incorrecta endoscopia. Por lo tanto se dice: endoscopia y no endoscopía. (Si tu médico no te cree apuéstale el costo de la endoscopia y que busque la palabra acentuada en el diccionario, a ver si la encuentra.)

¿Pudrir o podrir? Ambas palabras son aceptadas como correctas pero la originalmente correcta era “pudrir”, la segunda se tomó como sinónimo por el uso incorrecto y masivo de este verbo al paso de los años, por lo tanto es más propia y algo elegante la primera. Yo recomiendo decir “pudrir” en lugar de “podrir”.

“Expander las funciones del estado mayor presidencial” Escuchando uno de los programas radiofónicos de “Fox Contigo” (del ex presidente mexicano Vicente Fox) escuche que dicho mandatario hablaba que era necesario “expandir” los horizontes comerciales de México hacia Asia. Fue entonces cuando lamenté que los miembros de su estado mayor presidencial no fueran lo suficientemente instruidos en lingüística para decirle que la palabra correcta es “expandir”, pues ese término erróneo lo utilizó como cinco o seis veces durante la transmisión y él “como la fresca mañana” -dicen en mi rancho. Si el presidente no sabía hablar ¿que podíamos pedirle al pueblo?

Cuando pido a alguien verter un líquido, siempre me corrigen. Aunque suene raro puesto que ya estamos acostumbrados a usar mal esta palabra, lo correcto es decir “verter” y no “vertir”. Lo bueno es que esta palabra hasta el corrector de Microsoft Word la marca como incorrecta. Sin embargo cuando la usas en modo imperativo, es decir cuando le pides a alguien que vacíe el contenido de un recipiente a otro, se dice “viértelo” y no “vértelo”. Es un verbo irregular algo complicado. Te recomiendo investigar bien la conjugación correcta antes de usarla.

¡Chamacos alíniense! En verdad debería ser un motivo de despido justificado el que un profesor utilice esta frase. Imagínense que le enseña a nuestros hijos un “profe” que ni siquiera sabe hablar. El verbo alinear se deriva del sustantivo línea y no de “linia”, por lo tanto lo correcto es decir: ¡Chamacos alinéense!

¡El mexicano llegó en el dieciochoavo lugar de la maratón! Los números ordinales nos los enseñan como en tercero o cuarto de primaria a lo sumo. Tal parece que a los comunicadores deberían seguírselos enseñando en la universidad, pues matemática y literalmente hablando dieciochoavo es una de las dieciocho partes en las que se dividió un entero: 1/18. Por lo tanto llegar en una fracción de lugar es simplemente no haber siquiera terminado la competencia. Lo correcto es decir “llego en el lugar dieciocho”, “esta es la vigésima tercera feria del libro” o “la veintitrés feria del libro”, pero nunca “la veintitreseava feria del libro”. Lo correcto es usar números ordinales (primero, vigésimo octavo, trigésimo segundo, cuadragésimo séptimo etc.) o números naturales (uno, veintiocho, treinta y dos, cuarenta y siete etc.), pero jamás se debe utilizar fracciones de estos cuando se quiera hablar de lugares en una competencia o de aniversarios por ejemplo.

Hablando de números. Algunas cifras que difícilmente pronunciamos mal pero dudamos frecuentemente sobre su escritura son: dieciséis o diez y seis, diecisiete o diez y siete, dieciocho o diez y ocho y diecinueve o diez y nueve. Cabe mencionar que ambas formas son aceptadas como correctas pero por economía tipográfica se recomienda la primera de cada una de éstas.

Y la Real Academia la Realmente Regó. “Nomás” no alcanzo a comprender cómo es que el mundo entero criticó a muerte al ganador del premio Nobel en literatura, el señor Gabriel García Márquez, cuando propuso que elimináramos los acentos, aceptáramos el “aiga”, el “dijistes” y otras expresiones tan poco elegantes como éstas, siendo que la Real Academia, la máxima casa de investigaciones lingüísticas ha aceptado como correcta la palabra “nomás” como sinónimo de la expresión “no más”. Por consiguiete no me extrañaría que todos los demás errores lingüísticos con el paso del tiempo sean aceptados como palabras correctas y el trabajo de cientos de miles de personas que defendemos el buen uso de nuestro idioma se valla al “cipote”. Como dice Cantinflas: “Que pasó mi chato... nomás no hay derecho joven”.

Cuidado con los abogados en problemas conyugales. La palabra cónyuge y su plural cónyuges es una palabra que regularmente la gente sin conocimientos legales y lamentablemente incluso abogados, pronuncian mal. Lo correcto es decir “cónyuge”, pronunciando la “g” con sonido de `j', pues si se pronunciara como `g', sería necesario que hubiese una `u' entre la `g' y la `e'. Así que cuídate del abogado que te quiera defender en un asunto marital y al hablar diga “cónyugue” en lugar de cónyuge. Si no sabe algo tan básico de su profesión, ¿le confiarías un asunto legal de importancia?

Palabra que arde. La palabra flamable es una palabra del habla inglesa, que significa que cierto objeto o producto es proclive de incendiarse. Sin embargo en español la palabra correcta es “inflamable” y significa lo mismo. Por lo tanto inflamable no es lo contrario de flamable. El antónimo de esta palabra es “ininflamable”, o sea, que cierto material no es susceptible de arder en llamas. Si quieres decir que la alfombra de tu casa es flamable, convendría decir toda la frase en ingles: “my home's carpet is flamable”. Pero si hablas en español lo correcto es: ”la alfombra de mi casa es inflamable” o ininflamable si acaso tu alfombra es resistente al fuego.

¡Después del zambombazo el portero yace inerme en el área chica! Expresiones tan erróneas como éstas son pronunciadas por gran cantidad de cronistas deportivos cuando quieren decir que un jugador se encuentra inconciente en el campo de juego. Ojalá también estuviera inerme el delantero, los defensas, árbitros y directores técnicos, así como todos los espectadores, pues cuando dejan de estar inermes se comienza a derramar sangre en los estadios, puesto que la palabra inerme significa “desarmado” y nada tiene que ver con estar inconciente o desfallecido. Imagina que matazón se armaría en un clásico de clásicos del fútbol mexicano si los jugadores no se encontraran inermes en el área de juego.

Para navidad la niña quiere pantunflas de Garfield. Pues a ver en qué mundo le consigue su mamá semejante regalo que para empezar no existe. Normalmente pronunciamos mal una palabra porque la forma incorrecta de ésta es más sencilla de pronunciar, es más corta, o tiene menos sílabas, pero en este caso la palabra incorrecta “pantunflas” tiene una letra de más y es más complicado pronunciarla... caso curioso ¿verdad? Lo correcto es decir “pantuflas” sin la `n' intermedia. Es más corta, tiene menos letras y es más sencilla de pronunciar. Por lo tanto en este caso la economía verbal no aplica para justificar su incorrecto uso.

“Me tomas, me dejas y me tiras a un lado. Te vas a otro cielo y regresas como los colibrís”. Este fragmento de la canción “Labios compartidos” de Maná, presenta una palabra en plural que se presta a confusión. ¿Se dice colibrís o colibríes? De hecho ambas formas son correctas sin embargo se consideran vulgares las palabras terminadas en `i' (tildada o acentuada) que al pluralizarlas se les agrega una `s' al final. Lo más elegante y propio es convertirlas en plural agregándoles `es' al final, como es el caso de “bisturíes”, “maníes” y “colibríes”. Es por eso que yo recomiendo decir colibríes y de preferencia evitar decir colibrís. Por otra parte y hablando de plurales, si la palabra en cuestión termina en `i' pero esta vocal no tiene tilde o acento (vocal átona), como es el caso de la palabra taxi, lo correcto es sólo agregarle una `s' al final, pues se dice “taxis” y no “taxies”. En este mismo sentidlo, las palabras terminadas en `o', como dominó se pluralizan agregándoles una simple `s' al final por lo tanto se dice dominós y no dominóes. Una excepción a esta regla de palabras terminadas en `o' es el adverbio “no”, pues cuando queremos decirla en plural lo correcto es decir “noes” y nunca se debe decir “nos” sin embargo el pronombre “yo” tiene dos plurales correctos: “yos” y “yoes”. Y para no marearlos más, lo correcto es decir “álbumes” y no álbums, aun cuando el 90% de los artistas diga “álbums”... ¿será acaso que nadie se atreve a corregirlos?

“...Mándame un sí camuflageado...”, -canta Arjona. En su canción, “Dime que no”, el cantante guatemalteco utiliza enfáticamente la palabra “camuflageado” como participio del verbo camuflar, lo cual es a todas luces incorrecto. Si la palabra fuera como él la canta, esta debería proceder del verbo “camuflagear” y este verbo no existe. Insisto que el verbo correcto, aunque nos parezca extraño, es “camuflar” y no camuflagear. Lamentablemente en todas las películas de guerra que he visto, también la utilizan mal. ¡Quizá de alguna de estas sacó Ricardo la palabreja!

¡Alúzale bien mijo! Por más vulgar, pueblerina o folclórica que me resulte, la palabra “aluzar” es absolutamente correcta. Yo preferiría decir “alumbrar” o “iluminar”, pero si usted prefiere “aluzarse”, pues bienvenido.

Me pelié y aunque gané no lo alardié. ¿Ves algo raro? Por favor, aunque cueste un poquito más de trabajo, cuando digamos en pasado un verbo terminado en `ear', esforcémonos por pronunciarlo con doble `e' al final. Se dice peleé, alardeé, meneé y así sucesiva mente. Abrir un poquito más la boca te hará ver un poquito mas culto.

Enfermedades, malditas enfermedades. Existen enfermedades de nombres casi impronunciable como arteriosclerosis múltiple o neurodermohipofibrotitis (bueno, ésta la inventé yo, pero suena impactante, ¿o no?). Asimismo existen otras cuyos nombres no nos son nada ajenas como: pulmonía, apendicitis o miopía. Pero dentro de este último grupo de enfermedades que nos son comunes, existen dos que aun siendo del todo conocidas, regularmente pronunciamos mal: diabetes y gripe. Por alguna extraña razon insistimos en decir que tenemos gripa y que a fulanito le detectaron diabetis. Tan extendido ha sido el uso de la palabra “gripa” que el diccionario de la RAE (Real Academia Española de la Lengua), especifica que en México significa gripe, lo cual a nivel internacional -creo yo-, nos hace ver como unos absolutos ignorantes. Por favor no le demos a los gachupines la idea de que necesitamos que nos vuelvan a conquistar otros trecientos años para que al menos nos enseñen a hablar con propiedad. “¿Ta güeno?” Y es donde me doy de topes contra la pared y me pregunto por qué la RAE no acepta como correctas el “ta” y el “güeno”, argumentando que en nuestro país son sinónimos de “está” y “bueno”. Y qué onda con “diabetis”, que también la acepten... por fin, ¿somos o no somos?

¿Perros bien educados? Cierto es que en ocasiones hasta las más rudas bestias demuestran mejores modales que muchos seres humanos, pero no incurramos en el error de pensar que a los animales se les puede educar. Por más órdenes o trucos que sepa hacer tu mascota, a un animal no se le puede educar puesto que lo correcto, cuando hablamos de animales, es decir que a éstos se les amaestra o adiestra y sólo a las personas -sin importar lo animales que puedan llegar a ser-, se les pude educar.

¡Hay viejita con estas riumas ya me rechinan las coyonturas! Quizás tú también llegaste a escuchar este tipo de comentarios de tus abuelitos... bendita gente de rancho a la que después de una vida de trabajo el cuerpo le cobra la factura. Esta gente reacia y luchona, difícilmente tuvo acceso a una adecuada educación. A ellos por esa misma razón se les perdona que tenga “riumas” en lugar de reumas y que les suenen las “coyonturas” en lugar de las coyunturas, pero a ti hombre o mujer de ciudad que tuvo oportunidad de ver Plaza Sésamo desde la infancia, ¿cómo se te justifica?

¿Si nos puede dar “rasquera”, por qué no “comezonera”? La palabra rasquera es una palabra muy de los estados del norte de México, que es utilizada como sinónimo de comezón. Esta expresión forma parte de un léxico bastante campirano como lo es la palabra “aluzar”. Curiosamente aluzar aun siendo un término vulgar, se considera correcta y paradójicamente rasquera se toma como incorrecta. En fin... sin comentarios. Yo de preferencia evito ambos términos, pues me parece más adecuado: sentir comezón y por la noche alumbrarme bien para saber en dónde rascarme.

Con este verbo nunca quedamos satisfechos. El verbo satisfacer es un verbo irregular de uso bastaten cotidiano y aun cuando solo hacemos uso de este en participio (satisfecho), resulta importante saber emplearlo al menos en presente, pasado y futuro. A continuación presento la forma correcta de conjugarlo en los tiempos antes mencionados:

Presente: yo satisfago; satisfaces; él satisface; nosotros satisfacemos; vosotros satisfacéis; ustedes/ellos satisfacen.

Pasado: yo satisfice; satisficiste, él satisfizo; nosotros satisficimos; vosotros satisficisteis; ustedes/ellos satisficieron.

Futuro: yo satisfaré; satisfarás; él satisfará; nosotros satisfaremos; vosotros satisfaréis; ustedes/ellos satisfarán.

*Por favor, nunca digas: satisfazco, satisfací y satisfaceré. ¿Satisfechos?

En el lapso de tiempo que te toma leer esta primera linea, lo mas seguro es que te hayas encontrado al menos con tres errores ortograficos y uno gramatical. Aun habiéndote advertido de lo anterior, es probable que sigas buscando las faltas de ortografía pero te resulte bastante difícil encontrar el fallo gramatical, ¿cierto?... Déjame ayudarte. Los errores ortográficos son: “líneas”, “más” (con tilde porque se refiere a cantidad) y precisamente la palabra “ortográficos”. Sin embargo te sigo dando tiempo para que encuentres el defecto gramatical. ¿Ya lo encontraste? ¿Todavía no? ¡Busca bien! Mira, ya no te hagas bolas, mejor cambiemos de tema y contéstame lo siguiente: ¿Cuántos tipos de “lapsos” conoces? La mayoría de los diccionarios definen la palabra “lapso” como “el tiempo discurrido entre dos límites” o simplemente “periodo de tiempo”. No existen lapsos de distancia, esos son trayectos. Los únicos lapsos que existen son precisamente de tiempo... ¿Ya? Es por eso que decir “lapso de tiempo” es incorrecto, puesto que seria como decir “periodo de tiempo de tiempo”, como puedes ver la frase es redundante en sí misma. Todos los lapsos son de tiempo, así como siempre que bajamos es hacia abajo. Es por eso que es incorrecto decir -insisto: “lapso de tiempo”. ¿Ahora si ya lo encontraste?

¡Adelante Tango X... ¿me copeas, repito Tango X, me copeas? Yo quisiera saber si estos dos soldados están brindando o están intentando saber si la comunicación entre sus radios es exitosa. Con el uso extendido de walki talkies y otros sistemas de comunicación se ha extendido el mal habito de decir “copear” en lugar de copiar. Cabe aclarar que la palabra copear no es incorrecta en sí misma, sino que el modo de emplearla la convierte en la palabra inadecuada para la frase antes mencionada. Copear se refiere a brindar con copas o hacer uso de estas en una agradable tertulia, pero no debe confundirse ni suplirse por copiar.

¿Qué te quieres comprar: un radio o una radio? Mira hasta con un dólar te compras un radio funcional. Ahora que si lo que tú quieres es una radio... mi hermano, ni vendiendo tus dos riñones te va a alcanzar. Radio en masculino (el radio), se refiere al aparato receptor de ondas que tienes en tu casa o en tu carro, mientras que en femenino (la radio), se refiere a la monumental industria que produce la señal que recibe ese aparato electrónico. Muchos de nosotros a lo más que podemos aspirar, lamentablemente, es a tener un bonito radio y un buen programa en la radio... ¡ni modo! Sin cambiar de tema y ya que estamos hablando de géneros y especies, yo te pregunto: ¿se dice “el sartén” o “la sartén”? Aunque la palabra sartén nos suene masculina, lo correcto es decir “la sartén”. Según pude investigar, cuando exista duda sobre el masculino o femenino de una palabra, debemos atender al origen esencial de dicha palabra y el origen esencial de “sartén” es “ser una vasija” y como vasija es femenino, lo que se deriva de ésta también debe serlo. Confieso que a mí esta explicación no me satisfizo del todo, pero fue la más sensata que encontré. Lo que sí es absolutamente cierto es que se dice “la sartén”. Si encuentras alguna explicación más convincente, agradecería que me pusieras al tanto.

¿Que verbo se deriva del sustantivo “transfusión”? De la palabra piedra se deriva el verbo “apedrear”, de patada “patear”, de operación “operar”. ¿Pero de “transfusión? En todo momento podemos contarle a nuestros amigos que nos hicieron una transfusión sanguínea en el hospital, pero evitamos a toda costa llamar por su nombre al procedimiento mediante el cual llegó a nuestras venas sangre ajena. ¿Se dirá transfusieron, trasnfuyeron o transfafulafa-quién-sabe-qué? Bueno, bueno, bueno... yo tampoco tenía idea. El procedimiento médico a través del cual un individuo le comparte sangre a otro se llama transfusión y al acto de realizar dicho procedimiento se le llama transfundir. Es un verbo regular y su conjugación es sencilla una vez conociendo el modo infinitivo. Transfundo, transfundes, transfunde, transfundimos, transfundís, trasfunden y así sucesivamente en los otros tiempos verbales. Ahora ya puedes preguntarle a tu médico: “¿doctor, para la operación necesitaré que me transfundan sangre?”